Para alguien que ya se acostumbró al clima de Managua, 16 grados es baja temperatura, más si se pretende ir a una playa tan famosa como lo es la de Copacabana en Río de Janeiro, Brasil.

Faltaban pocas horas para tomar un taxi y enrumbarme al aeropuerto por lo que decidí ir a dar una vuelta y tomar fotos. Miré a unos brasileños que jugaban voleibol y me detuve. Gritaban en cada jugada. Terminó un partido y en uno de los equipos faltaba un jugador, así que dirigieron su mirada hacia la acera y allí estaba.

DSC00256Era una joven bonita que su primera impresión fue apuntarse ella misma preguntando si el asunto era con ella. Los jugadores, entre ellos algunos de la tercera edad, le ratificaron su petición de que se sumara a un equipo y ella se puso de pie, caminó un poco, se quitó los zapatos y el suéter que llevaba atado a su cintura para sumarse al juego.De pie

Seguí disfrutando del partido, ya con la joven incorporada por un rato, ya que al llegar otro señor, ella misma le dijo que le cedía su lugar. Agradeció a los que la invitaron y ya se iba cuando notó que yo estaba con una cámara. Se acercó y me preguntó si le había tomado fotos. Le dije que si y se identificó como Gabriela o Gaby y procedió a darme su correo electrónico.

Le pregunté de dónde era, respondió que de Sao Paulo que estudiaba Matemáticas en la universidad, sonrió y dijo que estaría muy agradecida que le mandara las fotos donde ella aparecía. Dio la media vuelta y se perdió entre la gente.

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