Si alguna vez has vivido la fantasía de ligar tu vida a un árbol me gustaría que leyeras la mía.
Cuando era niño en mi ciudad natal, Matagalpa, y las dificultades económicas asomaban en casa, mi madre optaba por mandarnos adonde mi abuela en la ciudad de Jinotega, doña María Martínez, quien era bien conocida en esa ciudad porque era dueña de una venta en la zona central donde nos ponía a hacer cualquier cosa y por lo cual nos ganábamos el plato de comida y un córdoba.

Y en esos viajes, cada vez que pasaba por el kilómetro 155 de la carretera Matagalpa-Jinotega miraba un árbol y me decía “mi vida estará ligada a ese árbol, cuando me pase algo ese árbol caerá y si lo derriban, entonces seré yo quien caiga”. Y el árbol, la última vez que lo miré ya a mi edad, ahí está rebosante, dando su aporte a la naturaleza, mientras recuerdo esa anécdota que para mi es real y lo recuerdo cada vez que escucho esta canción interpretada por Danny Rivera: