“¿Cuál es la consigna? el pueblo no se detiene, reza la canción La Consigna escrita por Carlos Mejía Godoy, quien le ha exigido al gobierno de Daniel Ortega que deje de utilizar el tema que forma parte de la lucha del pueblo nicaragüense contra la dictadura de Somoza.

Sobre Carlos Mejía, quien fuera candidato a la vicepresidencia por el MRS, en las pasadas elecciones, ha caído la batería de lanza lodos. No estar de acuerdo con la forma en que se conduce el FSLN por parte de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, le está costando una campaña y ocurre ahora que los símbolos que se habían venido transformando en rosado chicha y las canciones que se habían apartado por composiciones de John Lennon y Bob Marley ahora vuelven a resurgir cuando la realidad y la letra contradice todo lo que está ocurriendo en Nicaragua.

“Esta es la guerra desatada, popular y prolongada contra el opresor”, dice una estrofa de la canción y pareciera que está dirigida al pacto de Ortega y Arnoldo Alemán, el mismo que quiso borrar la Plaza de la Revolución y pregonaba en su gobierno corrupto que no descansaría hasta que el 19 de julio dejara de ser recordado.

La tortilla se le volteó a Arnoldo Alemán cuando su sucesor, Enrique Bolaños le sacó toda la huaca de corrupción y éste tuvo que acudir a pedir protección a Ortega, con quien había hecho un pacto desde 1999 y ahí está Alemán en su hacienda El Chile con todo el país como cárcel y si abre mucho la boca, lo mandan a La Modelo para que pague por todos los cargos en su contra. Hábrase visto.

Para mí, Carlos Mejía Godoy está haciendo lo mismo que Silvio Rodríguez cuando se negó a cantar Canción Urgente para Nicaragua. Para el cantante cubano la realidad que encontró hace pocos meses en la patria de Sandino es otra. Con eso dijo mucho porque encontró a un FSLN manejado al gusto y antojo por Daniel Ortega y su mujer, con un vice presidente que fue del directorio de la contra y un gobierno en amores con el Cardenal Miguel Obando, el mismo que le negó una oración a las madres de héroes y mártires cuando éstas llegaban a pedírselas.