He formado una isla con granos de arena recogidos de todos lados y en ello han contribuido manos generosas y llenas de cariño.

Me siento un naufrago feliz porque a esta isla no llega nadie a molestar, ni lo voy a permitir. Escribo lo que quiero, tengo las amistades que quiero y vivo mi propio mundo apartando a aquellas y aquellos que ofenden y sus palabras hieren más que una daga clavada en el corazón.

Quiero seguir así. Viendo pasar barcos de todo tamaño con personas que mandan saludos y uno que otro se baja para darme una palabra de aliento y dejar un poco de provisión para que pueda seguir viviendo. Es mi mundo. Así lo quiero y así espero que siga, sin importarme que al otro lado del océano suenen palabras que no quiero escuchar.