En mi trayectoria de periodista no he conocido hombre más ridículo que Eric Volz.

Su estadía en Nicaragua fue una sarta de mentiras y ahora que está en Estados Unidos sigue mintiendo y manipulando a la opinión pública con propósitos que dejan entrever que le gusta estar en la picota para sacar beneficios personales, como los logrados cuando estuvo ‘preso’ en el país centroamericano.

Primero se declara periodista por el hecho de haber sacado a luz la edición de UNA revista en Nicaragua, cuando con ésta publicación y las que programaba seguir sacando eran para beneficiarse en su negocio de bienes raíces, oficio en el que conoció a Doris Ivania Jiménez, la joven que fue brutalmente asesinada en San Juan del Sur, Rivas.

Después dice que pasó encarcelado en Nicaragua por el crimen de su ex novia, cuando lo que hizo fue estar en una suite del hospital de la Policía, con refrigeradora, aire acondicionado y recibiendo las visitas del cónsul de Estados Unidos, a quien le planteaba su ‘martirio’ y vaya padecimientos los que estaba pasando, mientras sus amigos y fans le recolectaban dólares en conciertos, venta de camisetas y otros chereques con su nombre.

“Un héroe gringo”. Así debe sentirse después de hacer el show con su madre en Estados Unidos, donde esta señora le hizo un recibimiento como que no lo había visto, aunque de Nicaragua salieron juntos. En fin, hay mucho que contar porque falta reproducir la forma en que se quitó las esposas imitando al gran Houdini, el día que casi lo linchan las turbas sandinistas y tantas ocurrencias para quien debería escribir novelitas de vaqueros porque tiene una mente muy productiva y rentable para su persona.