Nos han metido en la cabeza desde niños que la navidad es representada por un hombre gordo vestido con un traje blanco y rojo y que cuando ríe lo hace con un jo, jo y nos olvidamos por completo que se trata de celebrar el nacimiento de Jesucristo, el niño que nació teniendo como cuna un pesebre, sin más regalos que el regazo de su madre, la mirada de José, el balido de unas ovejas y el rumiar de una vaca deseosa de comerse el pasto de la cuna del Niño Dios. Pero bueno, viene otra navidad y llegan los camiones de la Coca Cola iluminados a más no poder y pintados de blanco y rojo, para que consumamos la bebida junto a la cena de navidad porque eso representa la unidad familiar y el día más bello de la humanidad.