Decir Nino Bravo es remontarme a mi niñez y juventud. Para mi, el mejor cantante que ha pasado por la bola azul llamada Tierra por su entrega al interpretar sus canciones y su historia. Pasó de un ayudante de relojería a ser un cantante reconocido mundialmente y nunca el estrellato lo enfermó como a los llamados famosos de ahora.

Recuerdo que mi abuela, quien murió en 1984 allá en la ciudad de Jinotega, nos ponía a cantar en una escalera que llevaba a un segundo piso y mi hermano mayor era quien se destacaba cantando las canciones de Nino Bravo. Un beso y una flor, Te quiero, te quiero. De mi gusto América porque es un hermoso canto al continente que todavía tiene selva y donde brilla el tibio sol, Noelia porque en ella proyecta toda su voz, Vete porque me recuerda una frustración en mi vida y Un beso y una flor por ser la canción propia de una despedida y donde anuncia que la felicidad la encontrará más allá del mar, refiriéndose siempre al continente americano.