Según lo que he leído, Eric Volz vino a Nicaragua a fundar una revista que hablara de turismo, medio ambiente y negocios, porque bisne es bisne y el gringuito tenía que hacer fortuna en un país del Tercer Mundo.

En San Juan del Sur conoció a Doris Ivania Jiménez, una bella morena que con ayuda de su madre puso una boutique y comenzó la relación que un día terminó y la joven salió con otro amigo con quien la vieron besándose en una galería de Managua.

El 21 de noviembre del año pasado, en horas del mediodía, al negocio de Doris Ivania llegó la muerte. Su cadáver fue encontrado atado, amordazado y las investigaciones comenzaron.

La Policía apuntó a Eric Volz y éste fue llevado a juicio y condenado a 30 años de prisión por Asesinato Atroz, pero en el panorama se avizora la Apelación interpuesta en el Tribunal de Apelaciones de Granada y esto ha desatado una feroz campaña en los Estados Unidos, en los cuales la familia del estadounidense ha hecho uso de todos los recursos a su alcance, para querer hacer ver que el procesado es víctima de una falsa acusación y que hay que sacarlo de la cárcel porque su vida corre peligro por el solo hecho de ser “gringo”.

Vaya Dios que con esta campaña pareciera que todavía Sandino combate en las montañas de Nicaragua y sus soldados andan volando cabezas de los mal llamados “americanos” porque desde Alaska hasta la Patagonia todos somos americanos por ser del continente americano, valga la redundancia.